Espiral Azul

Archivo de Noviembre, 2007

Subiendo escalones

iMac 24

No creía que iba a poder recuperar un mínimo de tiempo libre para poder actualizar mi pequeño rincón personal, pero afortunadamente me han concedido una tregua y aprovecho estos pequeños minutos para poder reaparecer ante mí mismo.

A principios del mes pasado y gracias a mi esfuerzo pude adquirir una unidad de los nuevos iMac de 24 pulgadas, algo que para mí representa no sólo una máquina, sino el paso adelante más importante que he realizado desde mis inicios con esto de la informática, hace más o menos una década.

La foto no es mía (Apple Insider), pero el mío viene a ser exactamente igual, aunque no tan limpio. Debo reconocer que pasar de un Packard Bell a un iMac de estas características es… demasiado. Nunca creí que iba a haber un salto tan grande no sólo en calidad de software, sino en la propia logística.

Lo que más me impresionó del nuevo Apple no es su perfecta pantalla con todo el hardware integrado y por ende, sin apenas cables. Lo que más me impresionó fue que un disco duro externo SATA hace más ruido que el propio ordenador. No sé cómo se las han ingeniado en Apple, pero desde luego esto es otro nivel, otra dimensión.

En cuanto a software, más de lo mismo, no tiene absolutamente nada que ver. Hasta que no lo probé no conseguí darle sentido a aquellas palabras que me repetía diariamente mi compañero y amigo del alma Carlos, y lo recuerdo perfectamente: “Mac es mucho mejor que Windows, Windows es una poca… eso”. Yo no le hacía caso, ¡craso error! Cansado de errores en mi portátil HP y en mi ordenador de sobremesa, finalmente decidí tirarme a la piscina y et voilà.

Aprovechando la oferta de Apple, pedí Leopard gratuitamente pagando sólamente los gastos de envío. Dos días me tardó en llegar a mi domicilio. Personalmente me he tomado la libertad de calificar por mí mismo a OS X Leopard: Cómo mejorar lo inmejorable.

Cero problemas, cero errores, cien por cien efectividad. Desde luego que contento me quedo, a pesar de haber desembolsado los casi 1.700 euros de la compra. Al principio me pareció muy caro, pero que valga bastante más que un ordenador de similares características tiene su fundamento.

Antes de que se me olvide, tengo que dar mis impresiones de la pantalla. Cabe decir que venía de una Fujitsu-Siemens panorámica de 22 pulgadas, pero para no desentonar, la pantalla del iMac está en el mismo lugar que el hardware y el software: otra órbita. Tiene un brillo y una calidad de detalle que no había visto en mi vida. Creo que no hay nada superior, o si lo hay debe ser sencillamente perfecto.

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